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Bahía de los pájaros poetas y los hombres con alas. Por Abel Grijalva.

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 Este relato fue escrito por mi colega mejicano Abel Grijalva para la web de viajeros.com. , bajo el seudónimo de Freemind.

 

 

"Ándele, coma un poquito de pescado, nosotros seremos pobres pero aquí siempre hay comida para el que venga"

La Bahía de Navachiste, misma que pertenece a una cadena de esteros que se extiende desde Nayarit, pasa por Sinaloa y llega hasta Sonora, posee una riqueza natural digna de ser admirada por nacionales y extranjeros. Si te gusta el ecoturismo te invito a conocer un lugar donde los pájaros te susurran al oído y los manglares te arrullan con cantos de libertad y esperanza.

Cada año por las fechas de Semana Santa mis amigos y yo decidimos alejarnos del tumulto de las playas  afamadas para internarnos en la bahía de Navachiste, ubicada en el municipio de Guasave, Sinaloa, a tan solo unos kilómetros en lancha de Playa las Glorias y unos minutos del Aeropuerto Internacional del Valle del Fuerte en Los Mochis, Sinaloa. Esta bahía esta conformada por una serie de islas que los lugareños aprovechan para pasar buenos ratos familiares, hospedándose en el mejor hotel que la naturaleza halla podido pensar: mar, arena, montañas y vegetación. Esto amenizado además por el canto de los pelicanos y cientos de aves que sobrevuelan las olas de Navachiste.

De todo el paisaje de la bahía, el elemento que a todas luces resulta más atractivo es un islote llamado Cerrito Blanco. Éste se encuentra más bien en el centro de la bahía, en medio de una docena de islas. Pero algo que seguramente te sorprenderá: es la Isla de los pájaros con decenas de especies adornando el lugar.

EVENTO INTERNACIONAL DE NAVACHISTE

Este año mis amigos y yo nos fuimos en automóvil hasta el poblado El Cerro Cabezón, una comunidad netamente pesquera, donde parqueamos el carro en una casa de amables pescadores que se ofrecieron a cuidarlo, y no crean que fue exceso de confianza de nuestra parte, ya que la gente del poblado es bastante amable, servicial y sobre todo honesta.

Claro que debe haber sus excepciones pero como cada semana santa un grupo de artistas convocan el Concurso Internacional de Poesía, toda la gente del lugar esta dispuesta a llevarte al pedazo de tierra que ellos llaman: LA ISLA DE LOS POETAS. Y debe su nombre precisamente porque desde hace unos años, poetas de diferentes lugares del mundo llegan a mostrar sus creaciones, además de pintores, escultores, cantantes o cualquier persona que este interesada en pasar unos días agradables y bohemios a la orilla del mar, sin más comodidades que las que la naturaleza nos brinda.

El evento es magnifico, nada de poses y  sofisticación, todo es rustico y al aire libre. Debes de llevar tu casa de campaña y alimentos para los días que pienses quedarte, aunque los organizadores cada año lanzan un carnet por una módica cantidad en la que te proveen de los alimentos necesarios para sobrevivir, pero eso es maravilloso porque las señoras de los poblados vecinos van y preparan las comidas en comales, atizan con leña; tortillas a mano, frijoles en agua y sal, arroz  y pescado frito, son los platillos de cada día.

ISLA DE LOS POÉTAS

En la isla de los poetas que se encuentra en la Bahía de Navachiste, llegamos principalmente jóvenes bohemios y románticos que gustamos de una buena fogata para charlar, escuchar música clásica, trova o folclórica tirados en la arena observando las estrellas, o ser parte de alguna de las conferencias y platicas que año con año se llevan acabo en el festival Internacional de Navachiste, tales como: yoga, poesía, cuento, pintura, danza, teatro, medicina alternativa y tantas cosas como no puedes imaginar.

Es un evento que si lo sabes aprovechar en verdad lo disfrutaras pero sobre todo te alejaras por un momento de todos los males de la ciudad y los problemas del trabajo o escuela. Es alucinante sentirte por un momento aislado del mundo, viviendo como primitivo en muchos sentidos, acampando, observando la luna tirado en la arena.

Mis amigos y yo estuvimos solamente una noche y dos días, pero fue suficiente para saber que año con año debemos volver. Olvidaba decirte que el traslado tiene que ser obligadamente en panga, yo te recomiendo que salgas de donde nosotros: de Cerro Cabezón, se hace aproximadamente 10 minutos, pero debes esperar a que halla una lancha con gente para subirte porque de esta manera te cobraran alrededor de $50 pesos por persona, ya que si hacen un viaje exclusivo para ti el costo debe de sobrepasar los $400 pesos (40 USD).

De venida es el mismo costo, pero si tú pagaste el carnet de los organizadores pues ya los tienes resuelto, nosotros no lo compramos porque era poco el tiempo que estaríamos, pero si te quedas toda la semana al evento te saldrá muy bien.


LA INOLVIDABLE DOÑA TOÑA

Cuando ya decidimos regresar, una amable señora con su familia se ofreció a llevarnos en su lancha. Fue una experiencia inolvidable, porque la gente de esos lugares es sumamente servicial, con decirles que nos trataron como celebridades, nos dieron un paseo por casi toda la bahía, se pararon a que una amiga recogiera ostiones y nos llevaron a otra isla donde nos compartieron de la comida que ellos llevaban.

Recuerdo esos sagrados alimentos y me vuelve el apetito, ya que eran productos pescados por ellos, atún, ostiones, etc. Todo riquísimo, recuerdo que mis amigos y yo teníamos pena en comer porque no habíamos entablado más de 3 diálogos con ellos, pero pronto la vergüenza se nos quito porque ellos nos decían: "ándele, sin pena agarre mas pescado, aquí seremos pobres pero comida siempre hay para nuestros amigos"

Jamás olvidare esa anécdota, recuerdo que después de comer y estar un rato en esa isla que no recuerdo el nombre, nos llevaron en su panga a otro lugar llamado la pata del nono para que conociéramos a toda su familia que acampaba allí.Allá nos trataron como si nos conocieran de toda la vida, nos platicaron sus vidas y nos ofrecieron más comida, hasta de los problemas que había entre primos nos toco enterarnos. Después de un rato nos llevaron al puerto pesquero por el carro en el que habíamos llegado, pero no paro allí, porque Doña Toña nos invito a su casa y se puso a nuestras ordenes, y además nos regalo un frasco con patas de mula. (Se las llevo mi amigo, porque ni a mi amiga ni a mi nos gustan).

Realmente la experiencia Navachiste es una experiencia que no solo se debe vivir en Semana Santa, sino cuando se te antoje distraerte de la ciudad y olvidarte del mundo urbanizado.

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